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Clínica Manatí Visual

Consejos para pacientes

Terapia de luz de baja intensidad: optimizando la superficie ocular antes de la cirugía refractiva

º Congreso de la ESCRS en Londres, según recoge Ophthalmology Times Europe.

Terapia de luz de baja intensidad: optimizando la superficie ocular antes de la cirugía refractiva

La superficie ocular, esa gran olvidada antes de pasar por quirófano

En el gabinete lo vemos cada semana: pacientes que llegan ilusionados con la idea de una cirugía refractiva y, cuando les exploramos la lágrima, descubrimos un menisco lagrimal pobre, una tinción corneal irregular o un ojo seco que ni ellos mismos sospechaban. Antes de tocar la córnea con un láser, debemos evaluar esa película lagrimal con todo el rigor que podamos. De lo contrario, la biometría se resiente, y con ella, la precisión del cálculo de la lente.

Justamente sobre esto puso el foco la oftalmóloga Radhika Rampat durante el 44.º Congreso de la ESCRS en Londres, según recoge Ophthalmology Times Europe. La especialista presentó la integración de la terapia de luz de baja intensidad (LLLT) como herramienta previa a la cirugía refractiva para optimizar la superficie ocular, tratar el ojo seco y el chalazión, y —aquí viene lo más interesante para quienes programamos cirugías— mejorar significativamente la precisión de la biometría ocular.

Qué aporta la LLLT y por qué nos interesa como optometristas

La propuesta de Rampat coloca a la LLLT en un punto muy concreto del flujo clínico: no como sustituto de las lágrimas artificiales ni de la higiene palpebral, sino como un eslabón más dentro del protocolo preoperatorio. Cuando la lágrima está estabilizada, la imagen que captura el biómetro es más fiel a la realidad óptica del ojo, y eso se traduce en menos sorpresas refractivas el día siguiente a la cirugía.

En la práctica, esto significa que desde la óptica podemos preparar mejor al candidato: identificar el ojo seco evaporativo, derivar a tiempo y, cuando la clínica de referencia disponga de LLLT, encajar esta terapia en la cadena de cuidados. Para el chalazión recurrente, la LLLT también se perfila como una opción menos agresiva que la vía quirúrgica clásica, algo que muchos pacientes agradecen.

Pautas que sí podemos aplicar desde ya

Mientras la LLLT se asienta en los protocolos, conviene no descuidar lo básico. El oftalmólogo Fernando Llovet, cofundador de Clínica Baviera, recordaba hace unos días en distintos medios la regla 20-20-20: cada veinte minutos, apartar la mirada de la pantalla durante veinte segundos y fijarla en un punto a unos seis metros. A esa pauta conviene sumar descansos de cinco a diez minutos por cada hora y media de trabajo continuado, parpadeo consciente y lágrimas artificiales si ya hay sequedad instaurada.

También es buena excusa para revisar la postura frente al ordenador (unos 50 centímetros de distancia, ligera inclinación) y para dormir bien: tanto la falta de sueño como el mal manejo del estrés pasan factura directa a la superficie ocular. Si las molestias se cronifican —visión borrosa, sequedad persistente, cefaleas— conviene pedir cita antes de normalizar los síntomas.

Lo que merece la pena seguir de cerca es cómo se estandariza la LLLT en los protocolos preoperatorios de los centros que operan en España, qué dispositivos se homologan y qué resultados refractivos publican a medio plazo. Mientras tanto, en consulta, seguimos haciendo lo que mejor sabemos: escuchar al paciente, medir bien su lágrima y no dar nada por sentado.