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Clínica Manatí Visual

Consejos para pacientes

Cómo detectar y prevenir las cuatro patologías oculares con mayor riesgo de pérdida visual

La oftalmóloga Amelia Robles ha detallado en COPE las claves clínicas para identificar y prevenir las cuatro patologías oculares de mayor prevalencia.

Cómo detectar y prevenir las cuatro patologías oculares con mayor riesgo de pérdida visual

Su mensaje central es claro: varias de estas enfermedades avanzan durante años sin síntomas detectables por el paciente, y la revisión oftalmológica periódica sigue siendo la herramienta de prevención con mayor respaldo clínico.

Glaucoma y DMAE, los dos cuadros con mayor riesgo de pérdida visual irreversible

El glaucoma se posiciona, según los datos aportados por Robles, como la primera causa de ceguera en el mundo. La especialista lo define como "una ceguera silenciosa" porque cursa sin dolor ni signos de alerta tempranos, y la pérdida visual que provoca es prácticamente irreversible cuando el paciente llega a la consulta. El factor predisponente clave es la tensión intraocular elevada; de ahí que Robles considere obligatorio confirmar cualquier medición alta de presión ocular detectada en una óptica.

La edad de cribado que marca como referencia son los 40 años para la población general, con adelanto en personas con antecedentes familiares de glaucoma o con miopía.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) afecta a la mácula, la zona de mayor agudeza dentro de la retina. Su evolución vincula el deterioro de esta estructura a la acumulación de drusas y se manifiesta como una pérdida gradual de visión central, ligada al envejecimiento natural del tejido.

Robles incorpora además a la lista de cuadros más frecuentes el ojo seco y la miopía infantil, cuyo manejo clínico requiere valoración específica en consulta.

Ejercicio moderado y control de factores sistémicos

Según publica Geriatricarea, la actividad física moderada se asocia con un 25% menos de probabilidad de desarrollar glaucoma frente a estilos sedentarios, y con una menor incidencia de DMAE cuando se realiza al menos tres veces por semana. El Dr. Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, señala que "el tejido ocular depende de un adecuado aporte de oxígeno y nutrientes para mantener su funcionamiento", y que mantener una rutina constante de actividad física contribuye a un entorno vascular más saludable para retina y nervio óptico.

Caminar a paso ligero, nadar o montar en bicicleta mejora la perfusión ocular y genera descensos transitorios de la presión intraocular, con beneficio particular para pacientes con riesgo de glaucoma. Deportes como tenis, pádel o golf trabajan la coordinación ojo-mano, la percepción de profundidad y la visión periférica; el tiro con arco incide directamente sobre la fijación y la precisión visual.

Cuándo conviene pedir cita

Robles insiste en que toda persona mayor de 40 años debería descartar glaucoma en una revisión completa. Conviene adelantar esa revisión si existen antecedentes familiares o miopía elevada. Son también motivo de consulta prioritaria el ojo seco que no mejora con lágrima artificial, la dificultad progresiva para leer o reconocer rostros (posible indicador de DMAE) y cualquier pérdida de visión central o periférica, por pequeña que parezca.

La recomendación operativa es no esperar a los síntomas: glaucoma, DMAE, ojo seco crónico y miopía en edad pediátrica admiten mejor control cuando se detectan en fases tempranas, antes de que el daño sobre retina o nervio óptico sea ya avanzado y las opciones terapéuticas se reduzcan a la paliación.