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Clínica Manatí Visual

Consejos para pacientes

Salud visual frente a las pantallas: cómo prevenir la miopía y el ojo seco

Como recoge EL PAÍS Uruguay a partir de las declaraciones del presidente de la Sociedad Colombiana de Oftalmología, César Carlos Carriazo Escaf, la exposición creciente a las pantallas, el avance de…

Salud visual frente a las pantallas: cómo prevenir la miopía y el ojo seco

Pantallas, miopía y ojo seco: las principales alertas de los oftalmólogos sobre la salud visual

Como recoge EL PAÍS Uruguay a partir de las declaraciones del presidente de la Sociedad Colombiana de Oftalmología, César Carlos Carriazo Escaf, la exposición creciente a las pantallas, el avance de la miopía infantil, el ojo seco, el glaucoma y la retinopatía diabética encabezan las preocupaciones actuales de los especialistas en salud visual. Para quienes pasamos horas frente a dispositivos, vemos a nuestros hijos quejarse de visión borrosa al volver del colegio o notamos los ojos irritados al final del día, este mapa de alertas es una invitación a revisar hábitos antes de que aparezcan las primeras señales.

La pantalla que reseca

Cuando un paciente se sienta en el sillón y nos dice que tras seis horas de uso nota los ojos como si le pincharan, o que al final de la jornada necesita parpadear mucho para "despertar" la mirada, solemos tener delante un cuadro de ojo seco ligado al uso de pantallas. El doctor Carriazo recuerda que parpadeamos menos cuando estamos concentrados, y a eso se suman la irradiación lumínica del dispositivo, el aire acondicionado y la polución. "Todos estos factores han hecho que el síndrome de ojo seco sea una de las causas de mayor consulta hoy en día en la oftalmología", señala.

Nuestra primera tarea es descartar una causa evaporativa grave y recuperar una película lagrimal estable. Solemos pautar reglas de higiene visual —cada veinte minutos, levantar la vista veinte segundos a más de seis metros—, humidificar el ambiente y revisar el menisco lagrimal. En portadores de lentes de contacto, evaluamos si el material y la graduación siguen siendo los adecuados tras tantas horas digitales, porque una lente que al principio del día era cómoda puede convertirse al final en una fuente de hipoxia corneal.

La infancia bajo pantalla

Hay un dato que nos obliga a mirar de frente a los más pequeños: según las cifras citadas en el artículo, la prevalencia de la miopía ha crecido un 35,81% desde 1990 y las previsiones apuntan a que en 2050 afectará a más de 740 millones de niños. Carriazo explica que el ojo infantil realiza un gran esfuerzo de acomodación frente a las pantallas, y ese sobreesfuerzo puede inducir un crecimiento inadecuado del globo ocular que después se traduce en una mayor dependencia de las gafas.

Por eso insistimos tanto en las revisiones anuales antes de los ocho años, en promover al menos hora y media de actividades al aire libre cada día y en pactar con las familias un horario claro de pantallas. Algunos países desarrollados, según recuerda el especialista, ya están restringiendo el uso de estos dispositivos en niños y recuperando formatos educativos más tradicionales. No se trata de demonizar la tecnología, sino de dosificarla antes de que el ojo termine pagando la factura.

Lo que no avisa: glaucoma, retinopatía y la revisión a tiempo

Una de las afirmaciones que más nos gusta repetir en consulta es la del propio Carriazo: "El glaucoma es de las patologías más serias que hay porque deteriora el campo visual". El problema, como bien señala, es que el paciente no advierte la pérdida hasta que el daño es irreversible. Por eso, a partir de cierta edad, o si hay antecedentes familiares, debemos medir la presión intraocular y estudiar el campo visual de forma periódica, aunque la visión parezca perfecta.

Algo parecido ocurre con la retinopatía diabética: si la diabetes se mantiene bajo control, no tiene por qué dañar la retina, pero si avanza, las lesiones son irreversibles y la pérdida de visión no se recupera. Aquí el mensaje es claro: control glucémico riguroso, fondo de ojo anual y trabajo coordinado con el médico de cabecera.

Antes de salir del gabinete, solemos dejar tres pautas: una refracción completa para confirmar que la graduación está al día; una evaluación de la superficie ocular con tinción corneal y fluorograma si hay sospecha de ojo seco; y, en función de la edad y los antecedentes, un estudio del campo visual y la presión intraocular. Como recuerda el doctor Enrique Aguado en COPE, "una dieta rica en antioxidantes y vitaminas específicas protege a la retina y previene del deterioro visual". Revisiones a tiempo, alimentación equilibrada y buenos hábitos siguen siendo la mejor prevención que podemos ofrecerte desde la consulta.