Consejos para pacientes
El síndrome del ojo seco: por qué el regreso al trabajo dispara las molestias oculares
Según los datos que recoge La 8 Mediterráneo citando a la doctora Teresa Sánchez Minguet, responsable de la Unidad de Oftalmología de Vithas Valencia, la vuelta a las pantallas después del verano ha…

Uno de cada cinco adultos padece ojo seco: la vuelta a la rutina agrava los síntomas
Según los datos que recoge La 8 Mediterráneo citando a la doctora Teresa Sánchez Minguet, responsable de la Unidad de Oftalmología de Vithas Valencia, la vuelta a las pantallas después del verano ha vuelto a situar al ojo seco en el centro de las consultas. Las primeras semanas del otoño concentran un aluvión de pacientes con picor, arenilla, visión borrosa intermitente y cansancio visual que, en muchos casos, llegan a la consulta tras meses normalizando las molestias. Para quienes llevamos años adaptando lentes en gabinete, este patrón es tan predecible como preocupante: el estudio PrevEOS, impulsado por expertos de la Sociedad Española de Oftalmología, estima que uno de cada cinco adultos españoles convive con esta patología.
Una sequedad que ya no entiende de edades
El dato más llamativo de PrevEOS es que la prevalencia del ojo seco se mueve entre el 16,6 % y el 22,5 % de la población adulta, pero si sumamos los síntomas asociados —esa fatiga visual fluctuante al leer, conducir o trabajar con el ordenador— la cifra puede ascender hasta el 33 %. La doctora Sánchez Minguet lo advertía en la misma información: el ojo seco ha dejado de ser un problema exclusivo de personas mayores. Cada vez atendemos en consulta a más pacientes jóvenes y de mediana edad cuyo denominador común son las horas frente al ordenador, y también a más mujeres a partir de los 40-50 años, en plena perimenopausia o menopausia, donde los cambios hormonales pesan tanto como las pantallas.
Y aquí llega la clave fisiológica que conviene no perder de vista: la Academia Americana de Oftalmología recuerda que parpadeamos alrededor de 15 veces por minuto, pero frente a una pantalla esa frecuencia cae a entre 5 y 7 parpadeos. Menos parpadeo significa película lagrimal más inestable, evaporación acelerada y ese discomfort que muchos pacientes terminan asumiendo como "lo normal" sin saber que, bien orientado, tiene solución.
La regla 20-20-20 y lo que de verdad funciona en consulta
Cuando un paciente llega relatando sequedad a las seis horas de uso de lentes o al final de la jornada laboral, solemos empezar por lo más sencillo. Desde Vithas recomiendan aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, apartar la vista de la pantalla y fijar la mirada durante 20 segundos en un punto situado a unos seis metros. Parece trivial, pero relaja los músculos del enfoque y obliga a un parpadeo más completo, redistribuyendo la lágrima sobre la superficie ocular.
A eso sumamos las pautas que repetimos en cada revisión: parpadear de forma consciente, vigilar la iluminación del puesto de trabajo para evitar reflejos directos sobre la pantalla y comprobar que la graduación esté al día. Muchas cefaleas y esa visión borrosa que aparece al atardecer tienen detrás, sencillamente, una corrección desactualizada o un porte de lentes de contacto inadecuado para el número real de horas digitales.
Lentes quincenales con marcado CE: una novedad a seguir de cerca
En el terreno de la contactología avanzada hay un movimiento que conviene anotar para la próxima revisión. Según publica Optimoda, Johnson & Johnson acaba de obtener el marcado CE para sus nuevas lentes de contacto de reemplazo quincenal Acuvue Oasys Max, una familia diseñada para mejorar la retención de hidratación y ofrecer mayor confort ante la exposición prolongada a entornos digitales.
Para los pacientes con ojo seco evaporativo o para quienes acumulan más de ocho horas diarias frente al ordenador, este tipo de avances abre una puerta real: una lente que priorice el mantenimiento de la película lagrimal puede marcar la diferencia entre tolerar el día o llegar a casa con los ojos rojos y la cabeza cargada. En consulta siempre valoramos cada caso de forma individual, porque no todas las lentes sirven para todos los ojos, pero esta clase de novedades conviene tenerlas en el radar de quien planifica una adaptación a medida.