Óptica oftálmica
Fatiga visual en el trabajo: por qué el uso de pantallas afecta a más de la mitad de los españoles
En consulta lo vemos cada semana: el paciente que a media tarde ya nota los ojos arenosos, esa sensación de cuerpo extraño que aparece justo cuando llevamos seis o siete horas delante de la pantalla. No es una exageración.

Según los datos del Ministerio de Sanidad recogidos por IMO Grupo Miranza, el 58,3% de la población española declara sufrir fatiga visual, visión borrosa o dolor de cabeza asociados a periodos prolongados de fijación de la vista en pantallas. La cifra, lejos de quedarse en un titular alarmista, nos sirve para poner nombre a algo que en el gabinete llevamos tiempo observando.
Cuando el parpadeo se olvida
El doctor Nicolás Alejandre, especialista en cirugía de córnea y catarata en IMO Grupo Miranza Madrid, señala que el origen del problema no está tanto en la pantalla como en la reducción de la frecuencia de parpadeo durante los periodos de concentración sostenida. Un menor parpadeo compromete la película lagrimal, y ahí comienza el círculo que muchos de nuestros pacientes describen: escozor, necesidad de frotarse los ojos, visión que se nubla al volver la vista de lejos.
A esto se suma que el síndrome de ojo seco afecta ya a un 30% de la población, y que factores como los ambientes secos, la contaminación, el estrés o el uso continuado de pantallas pueden intensificarlo. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo recuerda, además, que la fatiga visual se agrava cuando coinciden condiciones ambientales inadecuadas, pausas insuficientes o defectos refractivos previos mal corregidos.
Lo que conviene mirar cuando la molestia persiste
En la clínica solemos ampliar la exploración cuando los síntomas no encajan con la típica fatiga de final de jornada. Revisamos la superficie ocular con tinción y observamos el menisco lagrimal, pero también evaluamos estructuras que a veces pasamos por alto: una ptosis palpebral incipiente puede causar pesadez y fatiga sin que el paciente la relacione; la epífora por obstrucción lagrimal, una blefaritis de repetición o un chalazión recurrente hablan de una superficie ocular que necesita algo más que lágrimas artificiales. Incluso la orbitopatía tiroidea puede pasar desapercibida en sus fases iniciales si no preguntamos de forma dirigida.
Por eso, ante cualquier molestia que se mantenga más allá de dos o tres semanas, lo razonable es pedir cita para una revisión completa de la superficie ocular y de los anejos, en lugar de ir sumando colirios de la farmacia sin un diagnóstico detrás.
Pautas que podemos aplicar antes de pasar por consulta
Mientras tanto, hay gestos sencillos que conviene incorporar desde hoy: la regla 20-20-20 (cada 20 minutos, mirar a unos 6 metros durante 20 segundos), parpadear conscientemente al cambiar de pestaña, humidificar el ambiente si trabajamos con aire acondicionado o calefacción, y comprobar que la corrección óptica —gafas o lentes de contacto— esté al día. Si somos usuarios de lentes de contacto, debemos prestar atención especial a las horas de porte y a la hidratación de la superficie al final del día.
La salud visual, como recuerda el propio grupo Miranza, es también una cuestión de salud laboral. Y en ese terreno, la prevención empieza por reconocer la molestia a tiempo, no por aguantarla hasta que se cronifique.