Consejos para pacientes
Cómo proteger tus ojos frente a la conjuntivitis alérgica durante la primavera
El Ministerio de Salud de Mendoza (Argentina) ha publicado un aviso sanitario que advierte del aumento estacional de conjuntivitis asociado a la llegada de la primavera, la sequedad ambiental y el viento Zonda.

Aunque el aviso responde a un contexto climático provincial muy concreto, los mecanismos que describe —polinización, baja humedad y partículas en suspensión— se repiten en buena parte de las zonas de clima seco o mediterráneo, por lo que sus criterios preventivos son trasladables a quien note síntomas parecidos en estas fechas.
Por qué la primavera dispara la irritación ocular
El aviso mendocino sitúa el problema en la confluencia de tres factores: floración de especies arbóreas de gran polinización (plátano de sombra, mora, olivo y álamo), aire muy seco y suspensión de polvo y esporas. Según datos epidemiológicos locales recogidos por el ministerio, alrededor del 20% de la población provincial presenta algún tipo de manifestación alérgica, y durante septiembre y octubre las consultas ambulatorias por rinitis y conjuntivitis alérgica crecen entre un 20% y un 25% en centros de salud y servicios de guardia.
La mucosa conjuntiva —la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados— reacciona a estos estímulos con inflamación. Los síntomas más reconocibles son el enrojecimiento ocular, en uno o ambos ojos; el lagrimeo o secreción acuosa constante cuando el origen es viral o alérgico; y una secreción espesa amarillenta o verdosa cuando aparece sobreinfección bacteriana. A esto se suman la sensación de cuerpo extraño, el ardor, el picor persistente, la impresión de tener "arena" en los ojos y una mayor sensibilidad a la luz.
Qué puede hacer el paciente y cuándo consultar
La autoridad sanitaria mendocina recomienda no automedicarse y acudir al centro de salud o al médico de cabecera ante síntomas persistentes, dolor agudo o pérdida de visión. Como medidas generales de alivio y reducción del contagio conviene mantener una higiene de manos estricta, evitar frotarse los ojos y reducir la exposición directa al viento y al polvo; la humidificación ambiental y los lavados con suero fisiológico ayudan a arrastrar alérgenos depositados en la superficie ocular.
En personas con antecedentes de alergia primaveral, la valoración por un especialista en oftalmología o alergología resulta clave para distinguir entre una conjuntivitis alérgica, una posible sobreinfección y un ojo seco subyacente, ya que el manejo difiere según el caso. Identificar el origen del cuadro —y no solo tratar el picor— es lo que evita cronificar la molestia o aplicar colirios inadecuados.